EL DESEO





Son los deseos, las pulsiones, necesidades, y en ocasiones, también lo procedente de nuestro entorno, lo que nos hace vibrar. Tanto como remover en nuestro interior para tomar una forma, aquella conjugada por el verbo de orientarnos, y escoger aquello que elegimos de acuerdo a nuestro interés, o nos "conformaremos" con lo más aproximado para satisfacer nuestros apetitos. Los cuales no quedaran colmados del todo, quedando como un poso en nuestro cuerpo.



El deseo es fuerte y poderoso, y como seres sociales que somos, se dictaminan unas normas y limites para controlarlo. Cuando decimos de forma explícita, que algo está prohibido, da paso a la posibilidad de que ocurra, por lo que se crea tanto el deseo, y su frecuencia, como el impedimento.

Esto me lleva al cuestionamiento de la libertad a la hora de hacer según nos apetezca. Si satisfacerlo nos producirá bienestar, tengamos en cuenta la frontera que nos contiene, y nos remite al espacio del prójimo.

Atended a vuestros deseos, ser conscientes y responsables de ellos, esto hará que lo que hagáis,
 y lo que no-hagáis, será una "buena elección", pero solo, si queréis.



© Merche Chicote

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