TERAPIA GESTALT

Historia y desarrollo de la Terapia Gestalt

La Terapia Gestalt surgió con la publicación del libro “Yo, hambre y agresión. Una revisión de la teoría y del método de Freud, en el año 1942, en Durban, Sudáfrica. Fue escrito por el matrimonio alemán formado por Fritz Perls (1893-1970), psiquiatra y psicoanalista y por Laura Perls (1905-1990), psicóloga con doctorado en Psicología de la Gestalt.

Es una obra  de transición entre el Psicoanálisis ortodoxo y el nacimiento de la Terapia Gestalt. Basada  en la teoría psicoanalítica de esa época, en la que se añaden algunas ideas contrarias, originadas por las relaciones e influencias de ideas que mantuvieron con psicoanalistas y pensadores durante el periodo de tiempo que pasaron en Johannesburgo.

Frederick Perls nació en 1893, en el seno de una familia judía, en Alemania. Allí ejerció como psiquiatra y psicoanalista. En los años 30, con el ascenso del hitlerismo se vió obligado junto con su mujer, a emigrar primero a Holanda, y luego es invitado a instalarse en Sudáfrica, donde funda el primer Instituto Sudafricano de Psicoanálisis.

Tras la Segunda Guerra Mundial, cambiaron de nuevo de residencia, emigrando esta vez a Estados Unidos, concretamente a Nueva York, donde se relacionaron con intelectuales neoyorquinos quienes conformaron un grupo de reflexión, considerado como el motor de las ideas base para la creación de lo que sería el libro fundador de la Terapia Gestalt.

Estaba formado por Perls, Laura Perls, Sylvestrer Eatsman, Paul Goodman, Paul Weisz, Elliot Shapiro e Isadore From, quienes ponian en común sus ideas así como sus diferencias.  En 1951, Perls encargó entonces a Goodman que diera coherencia y forma a un manuscrito escrito por él de sus ideas e intuiciones, dando lugar a la creación de la obra, "Terapia Gestalt: Excitación y Crecimiento de la personalidad humana", dando lugar a un cambio, al crear un nuevo enfoque terapéutico. Decir que, también participó Ralph Hefferline, catedrático de psicología de la Universidad de Chicago, quien redacta para la primera parte del libro una serie de experimentos a petición del editor.

A partir de este momento, Perls y Laura desempeñan su práctica terapéutica con este nuevo método, ahora de una manera más experimental.
Entre sus influencias está también la Psicología de la Gestalt, las investigaciones psicoanalíticas, fenomenológicas y existencialistas.
En 1952, un año después de la publicación, los Perls abren el primer Instituto de Terapia Gestalt en Nueva York. Fundado por el llamado "grupo de los siete".

La Terapia Gestalt comenzó a extenderse por Estados Unidos despertando el interés en psicólogos, psiquiatras y otros profesionales, y es en Cleveland donde un grupo de médicos formado por el  matrimonio Ervin y Miriam Polster, y Edwin y Sonia Nevis, quienes acudieron a talleres de formación impartidos por los Perls y Goodman, lo que dió lugar a la creación del Instituto de Cleveland, una corriente afín a la Terapia Gestalt.

Entre 1955 y 1964, Perls decepcionado de no verse reconocido profesionalmente e insatisfecho de su vida en Nueva York, tuvo la necesidad de dar a conocer su método y se dedicó a hacer viajes turísticos, por Japón y Europa, dejando el Instituto de Nueva York bajo la dirección de Laura.

En 1964-65 fue invitado como residente en el Instituto Esalen, un centro en la costa oeste de EE.U, al borde del Pacífico, en California, convertido este lugar en la meca del movimiento del desarrollo del potencial humano.
Aquí abandonó su propia teoría, y Perls se sintió cada vez más atraído por el concepto de terapia gestalt como una forma de vida más que como un modelo, por lo que, comenzó a dar seminarios siguiendo ese enfoque.
Esalem y Perls se potenciaron mutuamente, donde demostraba su creatividad, la cual tenía una sólida base de experiencia clínica, psiquiátrica y terapéutica.

En 1968 abandona Esalen, dejándolo en manos de sus discípulos, y se traslada a Canadá, y en 1969 publica "Sueños y existencia" y poco después su autobiografía, "Dentro y fuera del cubo de basura. Crea el Instituto Gestáltico de Lago Cowichan (isla de Vancouver).

La Terapia Gestalt tuvo entonces un desarrollo importante, floreciendo así centros e institutos. Pero este último periodo dio lugar a unas consecuencias debido a la falta de rigor teórico. Tras la muerte de Perls, hubieron varias evoluciones, pues algunos profesionales se dirigieron a métodos diferentes, otros adoptaron otras referencias afines a las prácticas del último periodo, orientándose hacia el psicoanálisis aunque conservando la metodología y teoría gestáltica, otros, por carencia, acumularon y asociaron otras técnicas (bioenergéticas, psicodrama, etc.,) y, por último, los hubo quienes encontraron los textos fundadores y Laura e Isadore From salieron de la sombra, reencontrándose esta disciplina en su totalidad alrededor de la Teoría del Self creada por Perls y Goodman en 1951.

En 1980 había solo un pequeño círculo que trabajada con dicha teoría, pues en Europa nadie la conocía.

Hoy la Terapia Gestalt tiene un desarrollo importante y, es especialmente en Europa, donde se ha encontrado muchas de sus raíces culturales.

Hay numerosos institutos que la practican y enseñan, como en Japón, Rusia, América Latina, Cosa de Marfil, Israel, Países escandinavos, etc.

Este método terapéutico ha demostrado su rigor teórico, su creatividad, la libertad de pensar y, eficacia clínica.
Sus bases fundadoras parten del concepto de “naturaleza-humana-animal”, la cual procede de factores psiológicos, animales, sociales y culturales, siendo su principal característica que somos inseparables de nuestro entorno, donde hay un constante intercambio entre ambos.
Como consecuencia, los problemas psicológicos derivan de la interacción del individuo con el entorno. El contacto tiene como objetivo facilitar la supervivencia, el crecimiento y desarrollo, pues al igual que nos alimentamos y respiramos en el plano fisiológico , hemos de hacerlo emocionalmente incorporando la novedad.

La Terapia Gestalt pertenece a la Psicología Humanista, es integrativa, así como una filosofía existencial. Es un “arte de vivir” al ser una forma particular de entender las relaciones del ser humano con el mundo.