PRESENCIA-CONSCIENCIA


Un mundo habitado por sabios humildes


Entonabas aquella canción, 
ahora lo he podido ver.
Decías cosas que yo no podía comprender,
había en mi un velo de resistencia y querer,
a tus cartas no podía responder,
desbordada, no lo podía contener.

Por aquel entonces
padecía de miedo y huía,
era demasiado grande.

Reír,
en aquellos días alegres de juventud que creíamos eterna,
llenos de deseos,
de esperados encuentros
de tristes despedidas en las que se acunaba en mí un amargo silencio,
la lejanía nos volvía a separar.

Días que devorábamos,
parecía que nos faltasen segundos para mantener la luminaria chispa que prendía entre nosotros.

Nos fundíamos en los soleados y cálidos días de verano,
joviales subíamos sus peldaños
 hasta que alcanzábamos la noche prendida de aromas a frutales, y campo.





Y todo perdura en el tiempo
aquel en el que derrochábamos amor y vida,
lo creía olvidado
ya dormía en un profundo sueño.

Se ha despertado
ha vuelto a brotar,
se instala de nuevo en mí
 con la fuerza que tomaba por aquel entonces.

Estoy hecha de todo ello,
como una alma desnuda ante la evidencia.

Si te vienes conmigo
te lo podré mostrar,
ahora habita en mí la claridad necesaria,
 hablaremos de historias antiguas, y amores eternos.

Como un sabio de la vida
de fuerte presencia y mirada que atraviesa,
de esas que hablan sin necesidad de decir nada,
de belleza imperfecta,
 de la que alcanzan muy pocos en el transcurrir de los años,
me enseñas de ti
y aprendo de la existencia.

qué fortuna haberos encontrado…










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